Piscinas y Conjuntivitis

Podemos desarrollar conjuntivitis tras bañarnos en una piscina como consecuencia de un virus. La mayoría de las conjuntivitis víricas son infecciones muy contagiosas causadas por adenovirus o enterovirus. El contagio entre personas se produce con facilidad en el entorno acuático por lo que es habitual que varios miembros de la misma familia o los amigos de un mismo grupo resulten infectados a la vez.

Las personas que sufren este tipo de conjuntivitis suelen reportar fotofobia, irritación y la sensación de tener un cuerpo extraño dentro del ojo.

La mejor manera de tratar la conjuntivitis producida por la cloramina es utilizar un colirio que limpie la conjuntiva para que esta pueda ir recuperando su aspecto normal.

En el caso de las conjuntivitis víricas, el tratamiento pasa por la aplicación de compresas frías y el lavado continuo de los ojos extremando las precauciones para evitar la propagación. Suele ser preciso acudir al médico para que valore el alcance de la infección.

La mejor manera de proteger los ojos en la piscina es utilizando gafas de buceo. Las gafas deben ajustarse perfectamente para evitar que entre agua. También es recomendable lavar los ojos con agua abundante al salir de la piscina.

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