Cómo afectan las enfermedades sistémicas al ojo

Existen multitud de enfermedades sistémicas que afectan al ojo de varias maneras. Entre estas enfermedades, destaca la diabetes pues puede causar complicaciones muy severas en el ojo, incluyendo el edema retiniano en el área macular y la retinopatía diabética que puede conducir al desprendimiento total de la retina. Los cambios secundarios a diabetes que se pueden ver en la retina son: cambios en el calibre de las venas, extravasación con hemorragias y exudados, y crecimiento anormal de nuevos vasos sanguíneos entre otros.

La diabetes además de la afectar a la retina, puede causar fluctuaciones de la visión, estrabismo, aparición más temprana de cataratas e isquemia del nervio óptico. La enfermedad de retinopatía diabética es una de las causas primordiales de ceguera en este país. Por ello, es muy importante para la gente que presente este tipo de enfermedad el tener exámenes oculares periódicamente.

La enfermedad de Grave, es un desorden endocrino de la función tiroidea, que puede causar ojos prominentes (proptosis), limitación en los movimientos del ojo, visión doble y enfermedad de la córnea. En casos severos puede presentarse daño en el nervio óptico. Algunas veces los síntomas del ojo en la enfermedad de Grave, pueden aparecer primero que cualquier otro tipo de señal y síntoma.

El ojo es propicio a inflamación. La uveítis o inflamación de la parte interna del ojo llamada úvea, es el más común de los problemas visuales causados por la sarcoidosis u otras condiciones sistémicas como espondilitis anquilosante, artritis juvenil y la enfermedad de Behçet entre otros. La uveítis puede resultar muy dolorosa y causar ojos rojos, visión borrosa y glaucoma. La escleritis, una inflamación de la parte blanca del ojo puede ser el resultado del lupus eritematoso sistémico y de la artritis reumatoidea. Las dos condiciones anteriores pueden causar también sequedad en los ojos.

La presión arterial alta y la arterioesclerosis pueden dañar los vasos sanguíneos de la retina. Usualmente este daño no va acompañado de síntomas visuales, aunque eventualmente puede llevar a una serie de complicaciones severas en la retina así como también en todo el cuerpo. En personas con alta presión, el daño mayor causado en el ojo puede relacionarse directamente con el daño que ocurre en los riñones. La presión arterial alta puede ser diagnosticada primeramente por cambios en los vasos sanguíneos que se encuentran en el ojo.

La esclerosis múltiple puede causar problemas en los movimientos de los ojos y de la visión. Las enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple pueden ser detectadas en primera estancia cuando el especialista encuentra cambios en el movimiento del ojo, en la visión o en las funciones del nervio óptico.

Existen también otras enfermedades a estas que pueden afectar el ojo.

El examen ocular contribuye de forma muy importante en el diagnóstico de enfermedades sistémicas ya que se pueden detectar signos oculares secundarios a estas enfermedades antes de que el paciente experimente ningún síntoma. Por tanto, para un diagnóstico precoz, es importante realizarse revisiones periódicas que garanticen la detección de anomalías secundarias a enfermedades sistémicas que requieren de tratamiento.

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