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DEGENERACIÓN MACULAR ASOCIADA A LA EDAD (DMAE)

Es una patología que afecta a la mácula del ojo; es decir, la parte de la retina con la que conseguimos ver los detalles de los objetos. De ahí que la persona que la padece comience a perder capacidad para realizar tareas en las que se necesita mayor precisión, como coser, leer letras pequeñas, escribir correctamente, etc; el problema es que el afectado lo asume como algo normal de la edad y no lo consulta con un profesional sanitario.

Hoy en día es la primera causa de ceguera en los países desarrollados en personas que superan los 55 años; un problema que posiblemente irá a más teniendo en cuenta que la esperanza de vida sigue aumentando. Por estos motivos, es importante detectar la DMAE cuanto antes con el objetivo de controlarla y que no derive en una pérdida de visión irreversible.

Esta enfermedad presenta un origen multifactorial, en el que se considera como principal factor de riesgo la edad, mientras que parece que también está asociada al estrés oxidativo como el que se produce en fumadores. Además pueden influir otros aspectos en su desarrollo: ser de raza blanca, tener antecedentes familiares directos de DMAE, ser mujer parece que tienen el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con los hombres, el tabaquismo aumenta las posibilidades de padecerla, la obesidad podría acelerar su desarrollo, padecer otras enfermedades como las cardiovasculares o la diabetes podría tener relación, la exposición excesiva a los rayos solares.

Por otro lado se diferencian dos tipos de DMAE: la tipo SECA se caracteriza por la pérdida progresiva de agudeza visual debido a la atrofia de las células de la retina que se estimulan con la luz. Es el tipo que se diagnostica al 85 por ciento de las personas con DMAE y es considerado como el tipo más leve. La tipo EXUDATIVA se considera más grave porque la pérdida de agudeza visual es más rápida y brusca. Surge al crearse nuevos vasos sanguíneos debajo de la mácula. La padece el 15% de los pacientes con DMAE, quienes en pocos meses experimentan una pérdida de visión importante e irreversible.

Teniendo en cuenta los factores de riesgo de la DMAE, así como su relación con el estrés oxidativo, la enfermedad se puede controlar mejor siguiendo estos consejos:

– Seguir una dieta rica en antioxidantes en la que estén presentes el brócoli, la zanahoria, la uva, la cebolla, los cítricos y el tomate. Tampoco deben faltar los alimentos ricos en ácidos grasos omega 3, como el pescado azul y las nueces.

– Prevenir las enfermedades cardiovasculares controlando la presión arterial y los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

– Realizar ejercicio físico de forma habitual.

– Llevar una dieta sana y equilibrada ayuda a controlar el peso, aspecto también importante en la prevención.

– Dejar de fumar ya que es uno de los factores de riesgo más importante.

Por tanto, se recomienda que las personas mayores de 55 años sigan estos consejos y se realicen revisiones periódicas para valorar tanto el estado de la mácula como su función.

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