Hoy, en nuestro blog de salud visual queremos conocer qué infecciones pueden afectar a la salud visual y qué podemos hacer para evitar desarrollar la infección.
Infecciones que Afectan a la Salud Visual
Las infecciones oculares son bastante habituales, especialmente en los niños y las personas mayores. Estas pueden ser causadas por bacterias, virus o herpes y pueden afectar a las diferentes partes del ojo.
Existen diferentes tipos de infecciones oculares. La conjuntivitis es una de las más comunes y puede ser causada por virus, bacterias o alérgenos. Tanto la conjuntivitis viral como la bacteriana son contagiosas y se propagan a través del contacto directo con fluidos oculares infectados.
Algunas infecciones virales (como el herpes), bacterianas o fúngicas, pueden afectar a la córnea. La queratitis es una inflamación de la córnea.
Los orzuelos también están causados por infecciones bacterianas que afectan en este caso a las glándulas sebáceas del párpado. Los orzuelos son bultos, de color rojizo, que se sitúan en el borde del párpado y, aunque no son graves y suelen desaparecer al cabo de pocos días, sí suelen ser dolorosos. Otra inflamación del borde del párpado, que puede deberse a bacterias o ácaros, es la blefaritis.
Una de las infecciones oculares más peligrosas es el tracoma y causa por la bacteria Chlamydia trachomatis. El tracoma es una de las principales causas de ceguera en el mundo, especialmente en áreas con condiciones sanitarias deficientes.
Causas de las Infecciones Oculares
Las infecciones oculares suelen producirse por contacto directo al tocarse los ojos después de haber tocado superficies contaminadas o haber estado en contacto con personas infectadas.
El uso inapropiado de las lentes de contacto o una incorrecta higiene de las mismas puede incrementar el riesgo de infecciones. De hecho, la queratitis suele aparecer como consecuencia de ellas.
Las infecciones oculares, aunque a menudo pasadas por alto, pueden tener consecuencias graves si no se tratan adecuadamente. Es muy importante mantener unos hábitos higiénicos adecuados (especialmente en el mantenimiento y manipulado de las lentes de contacto) y acudir al especialista ante los primeros síntomas de la infección.




