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¿QUÉ ES LA UVEÍTIS?

La uveítis es una inflamación de la úvea, que es una membrana que envuelve el interior del globo ocular y en ella podemos distinguir dos partes:

Úvea Anterior (iris y cuerpo ciliar), en contacto con el cristalino y las estructuras de la cámara anterior, y úvea posterior (coroides), en contacto directo con la retina.

La úvea es muy sensible a procesos infecciosos e inflamatorios, ya que es el tejido con más vasos sanguíneos del organismo.

La uveítis puede afectar a uno o ambos ojos y puede ser causada por trastornos inmunitarios como la artritis reumatoidea o la espondilitis anquilosante, enfermedades infecciosas o traumatismos. Sin embargo, en muchos casos, la causa se desconoce.

Los síntomas de la uveítis son diferentes según la zona de la úvea que se encuentre afectada. Si se trata de la parte anterior, podemos notar una mayor sensibilidad a la luz (fotofobia), enrojecimiento de los ojos, visión borrosa o dolor ocular. Si la zona afectada es la parte posterior, es probable que no note dolor aunque si pérdida de visión.

Existen diferentes tratamientos según la tipología y localización de la uveítis, y puede involucrar: Gafas oscuras, gotas oftálmicas que dilaten la pupila para aliviar el dolor, y gotas oftálmicas con esteroides para reducir la inflamación.

La mayoría de los ataques de uveítis anterior desaparecen en unos pocos días a semanas utilizando el tratamiento adecuado, pero es común que se presenten recaídas. La uveítis posterior en cambio puede durar de meses a años y puede causar daño permanente de la visión, incluso con tratamiento.

De ahí la importancia de hacer una historia completa y un examen ocular, ya que la uveítis es una de las patologías oculares más comúnmente relacionada con otras enfermedades del cuerpo humano. Incluso habitualmente es necesaria la colaboración de un médico internista que complemente el estudio y tratamiento de la enfermedad causante de la uveítis.

Por tanto, si en algún momento padece algún síntoma de lo antes mencionado no dude en acudir a su especialista. Cuanto antes se trate evitaremos las posibles complicaciones como cataratas, glaucoma y pérdida de la visión permanente por la afectación de la retina.

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